Ritual Sensorial. Esta Póssima de Amor Propio fue creada para volver al hogar del alma, a través de la piel, a la respiración, al espacio interno que siempre espera. Pensado para los días extensos, para las jornadas que exigen demasiado, para esos momentos en que el cuerpo pide pausa y el corazón silencio. La experiencia comienza en el agua tibia. invita a sumergirte en el espacio propio.
En esta Póssima ritual encontrarás:
El jabón floral, libera una espuma suave y afloja la tensión acumulada. El aroma se eleva con delicadeza, notas florales, dulces, delicadas.
Luego, las sales minerales se disuelven lentamente, suavizando el cuerpo, aligerando la carga muscular, invitando a soltar. El agua se convierte en abrazo. La respiración se vuelve más amplia. El sistema nervioso desciende.
El óleo, cálido y armonizante, despliega un perfil aromático fresco y floral al inicio, chispeante con notas cítricas herbales, relajando cuerpo y mente, equilibrando las emociones y reconectando con tu centro. utilízalo en masajes, puedes desparramar algunas gotas en el agua o la ducha. un aroma sensual y fresco despertará cada uno de tus sentidos. Este acorde vibracional acompañará tanto en lo físico, como en lo sutil.
En el cuerpo: Afloja tensiones profundas, relaja musculatura sobre exigida, regula la respiración, devuelve sensación de liviandad.
En el plano emocional y energético, ordena pensamientos dispersos, disuelve irritabilidad acumulada, reconcilia con la propia sensibilidad, restaura el equilibrio interno.
La bruma áurica floral completa la experiencia. Una nube suave que envuelve el cuerpo y el espacio, preparando el descanso. Su aroma etéreo y delicado calma la mente, y te prepara para el sueño profundo y renovador. Aplicada sobre el aura, al rededor del cuerpo, en almohadas o ropa de blanco, sella el ritual con una sensación de ligereza y cuidado.
La vela de cera de abejas completa la atmósfera con una luz dorada, viva, orgánica. Su llama no solo ilumina: acompasa. Marca el ritmo de la pausa. Sostiene el espacio.
Este ritual activa la memoria del cuidado, esa que vive en el sistema emocional y recuerda que el bienestar no es lujo, sino necesidad.
Es un acto íntimo de presencia, una ceremonia suave para volver a elegirse, para soltar lo que pesa y habitarse con ternura consciente.
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Ritual Sensorial. Esta Póssima de Amor Propio fue creada para volver al hogar del alma, a través de la piel, a la respiración, al espacio interno que siempre espera. Pensado para los días extensos, para las jornadas que exigen demasiado, para esos momentos en que el cuerpo pide pausa y el corazón silencio. La experiencia comienza en el agua tibia. invita a sumergirte en el espacio propio.
En esta Póssima ritual encontrarás:
El jabón floral, libera una espuma suave y afloja la tensión acumulada. El aroma se eleva con delicadeza, notas florales, dulces, delicadas.
Luego, las sales minerales se disuelven lentamente, suavizando el cuerpo, aligerando la carga muscular, invitando a soltar. El agua se convierte en abrazo. La respiración se vuelve más amplia. El sistema nervioso desciende.
El óleo, cálido y armonizante, despliega un perfil aromático fresco y floral al inicio, chispeante con notas cítricas herbales, relajando cuerpo y mente, equilibrando las emociones y reconectando con tu centro. utilízalo en masajes, puedes desparramar algunas gotas en el agua o la ducha. un aroma sensual y fresco despertará cada uno de tus sentidos. Este acorde vibracional acompañará tanto en lo físico, como en lo sutil.
En el cuerpo: Afloja tensiones profundas, relaja musculatura sobre exigida, regula la respiración, devuelve sensación de liviandad.
En el plano emocional y energético, ordena pensamientos dispersos, disuelve irritabilidad acumulada, reconcilia con la propia sensibilidad, restaura el equilibrio interno.
La bruma áurica floral completa la experiencia. Una nube suave que envuelve el cuerpo y el espacio, preparando el descanso. Su aroma etéreo y delicado calma la mente, y te prepara para el sueño profundo y renovador. Aplicada sobre el aura, al rededor del cuerpo, en almohadas o ropa de blanco, sella el ritual con una sensación de ligereza y cuidado.
La vela de cera de abejas completa la atmósfera con una luz dorada, viva, orgánica. Su llama no solo ilumina: acompasa. Marca el ritmo de la pausa. Sostiene el espacio.
Este ritual activa la memoria del cuidado, esa que vive en el sistema emocional y recuerda que el bienestar no es lujo, sino necesidad.
Es un acto íntimo de presencia, una ceremonia suave para volver a elegirse, para soltar lo que pesa y habitarse con ternura consciente.